lunes, 4 de octubre de 2010

PARA TOD@S AQUELLOS QUE UNA VEZ PENSARON...


¿Por qué te empeñas en querer atraparme con tus fríos brazos? Temo que un día puedas más que yo y me alcancen, temo verme envuelta entre el hielo que te cubre, temo que algún día nos hagamos amigas.

Una vez soñé contigo, alguien me gritó que tú serías la única que estaría a mi lado y esa noche me visitaste mientras dormía.

Recuerdo como corría para evitar que me alcanzaras, mis piernas pronto se cansaron y caí al suelo, cuando me diste tu mano a duras penas pude sujetarla…

Recuerdo que me llevaste a un sitio extraño, ¿sabes? No me dejabas mirar hacia detrás y el trayecto a recorrer era una pendiente horrible, yo me sentía como si tuviera mil maletas en mis hombros, pero comprobé que no llevaba nada material. El equipaje que cargaba en mis hombros eran lo vencimientos, despojos, desilusiones y tristeza…

Cuando llegamos a aquel lugar tan alto y te observé, el miedo me envolvió, tú cuerpo no estaba completo, faltaba tu corazón… me indicaste que mirara hacia abajo y fragmentos de mi vida aparecieron ante mí, vi todo el daño que me habían hecho, el dolor era tan grande que quise retirar la mirada, pero tú con tu implacable brazo me lo impediste. Poco a poco fui sintiéndome peor, tanto que mi corazón también desapareció…

Me sentía la persona más desdichada del mundo. Entonces, aparecieron ante mí momentos lindos, gente que me amaba, mas por alguna extraña razón lloraban… al ver a mi hija presa del dolor, entre un mar de lágrimas, quise correr a su lado, mas tú no me lo permitiste, me invadió la desesperación…las personas a las que más quería estaban sufriendo y yo no podía correr a ayudarlas.

En ese momento me indicaste que ya nos podíamos ir, yo estaba desolada, quería ir junto a mi hija, a mis hermanas, a mis amigos… no entendía por qué tenía que ir contigo a un lugar desconocido para mí. Me explicaste lo que había sucedido, me contaste que yo había escogido ese camino, que yo me había decidido dejar a aquellas personas a las que tanto quería, me contaste que me había suicidado y me revelaste tu verdadero nombre, muerte.

Cuando desperté estaba envuelta en un mar de lágrimas, tuve que levantarme e ir a ver si mi hija estaba en su cama, si aquella era mi casa… Aquel día yo había planeado suicidarme, sentía que mi vida ya no tenía sentido, había escrito una carta para mi hija y la tenía guardada en un cajón....

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