jueves, 2 de abril de 2009


Oscuros valles y tenebrosos pantanos,sombríos bosques,cuyas formas no podemos adivinar,al impedirlo las lágrimas que caen por todas partes.Enormes lunas que surgen y desaparecenuna vez, y otra, y otra,a cada momento en la noche-siempre cambiamdo de lugar-oscureciendo los rayos del lucerocon el aliento de sus pálidos rostros.Alrededor de las doce por el reloj lunaruna más nebulosa que las demás(en un juicio,decidieron que era la mejor)desciende -abajo, más abajo-con su centro sobre la coronade la cumbre de una montaña,mientras que su amplia circunferenciade flotantes vestiduras caesobre aldeas, sobre pórticos,dondequiera que estén-sobre los lejanos bosques, sobre el mar-sobre los espíritus alados,sobre las cosas adormecidas,y las envuelve completamenteen un laberinto de luz,y entonces, ¡qué profunda! ¡oh, profunda!es la pasión de su sueño.
Edgar Allan Poe.

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