
Cuando nuestras dos almas se alzan firmes,cara a cara, silenciosas, dibujando intimidades,hasta que la extensión de nuestras alas se quiebra,lacerando cada recodo, quemando cada curva.Entonces ¿qué amargura de la tierra puede opacarnossin que en el otro encontremos eterno consuelo?Piensa que, escalando alto, los ángeles nos contemplan;deseando derramar una dorada, una perfecta melodíasobre nuestro abismal y querido silencio.Demoremos nuestros pasos por el mundo, amado mío;huyendo del humor inestable de la humanidadque aisla cruelmente a los puros espíritus.Hagamos juntos un sitio donde permanecer de pie,donde la felicidad de las horas sea amarnos por un día,
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